A ti Mi Camaná
Hace once años que nuestra relación es intermitente, conflictiva, amorosa, pero sobre todo con mucho presente. Las novelas, investigaciones, leyendas y cuentos que te debo son innumerables, porque no sería suficiente estar en mi cerro, sentado en mi sillón de paja al costado de mi puerta un fin de semana para recordar las anécdotas y los aprendizajes que me dejaste. Aquellas lecciones que no vinieron de grandilocuentes apellidos o grandes extensiones de terreno, ni mucho menos jactarme que pertenezco a una de las cinco familias fundadoras de la provincia, porque no tendría nada porque enorgullecerme.
“Mi colegio agropecuario Faustino B. Franco no
solo me enseño materias académicas, me enseño a convivir entre iguales”
Vienen de la Camaná que nadie quería ver hace veinte
años, aquella Camaná chauvinista, racista, discriminadora y clasista que se va
dejando en el olvido, solo presente en aquellos vientos de verano que se asoman
en el atardecer de febrero, muy presente en restaurantes exclusivos de La Punta.
Fue la migración señores y señoras que no solo garantizo la productividad de las
tierras agrícolas en periodos de cosecha y siembra cuando llego la urea y el
arroz, no fueron las ideas grandilocuentes del extranjero, trastocadas con utópicas
cerradas, que ya el mismo termino caía en camanejismos.
“Cuando cosechaba los rabanitos, criábamos las aves
e inyectábamos antibióticos a los bovinos, hacíamos amigos que mantenemos hasta
ahora”
La migración nos hizo humanos o pretende hacerlo,
sobre todo con aquellas personas que se resisten. Porque ser producto de la
educación pública en toda mi formación como camanejo, me hizo entender que las
familias callan cuando el patrón grita, que hay que pallapar para sobrevivir,
que la minería es un trabajo de riesgo que tal vez no vuelvas a ver a papá o a
mamá, que el silencio es la mejor compañía para calmar las penas de un
adolescente que no encuentra amigos en el recreo, donde los hermanos menores se
crían con los mayores porque hay que trabajar las tierras de Cusco, Apurímac,
Ayacucho, infinidad de sitios que no son el bulevar, el Hotel de Turista y la
plaza de armas.
“Me acuerdo cuando sacábamos guayabas en medio de
la chacra y nuestra profesora salía con su bolsita a pedir que le invitemos (no
revelaré su nombre profesora querida)”
Camaná es su gente, aprender a conocer la tierra
es estar en paz con la gente que vive en ella, en los ocho distritos y en todos
los asentamientos humanos. Reconocer que estamos en el olvido es un avance, por
ejemplo, ver que el balneario La Punta hace veinte siete años no tiene ningún
cambio es triste, pero también utilizar el apoyo popular para ganar elecciones
se convierte en una mercancía y te terminas acoplando a aquello que juraste
rechazar, todo es responsabilidad totalmente nuestra.
“Las grandes ollas de comida que se llevaba a la
playa e innumerables primos que venían para jugar en verano”
Como no dedicarte unas humildes palabras mi Villa
Hermosa de Camaná, mi pacha, mi tierra, todas mis cicatrices y mis alegrías se
esconden en tus playas, chacras, cerros, canchas de futbol y sitios mineros.
Pensaba regalarte una obra literaria con muchas páginas, muchos nombres y
entrevistas extensas para las personas que quisieran leerlas o escucharlas (la
verdad el tiempo es un verdugo), pero tener el primer alcalde con apellido MAMANI
sentado en el sillón de la Municipalidad Provincial es para mí gratificante y
no hay mejor galardón que aquel que involucra procesos sociales de cambio por
personas que han sufrido durante mucho tiempo en una ciudad que nunca quiso
verlos, porque empiezo a celebrar tu aniversario con aquellas brechas que poco
a poco se van a cortando, me preocupa que como buenos camanejos, todo lo
hacemos lento, pero todo lo hacemos muy bien (es mi chauvinismo para decir que
soy de provincia).
“Primer lugar que conocí donde los abuelos
consuelan y engríen a sus nietos, haciendo huir de castigos de padres y madres
enfurecidos”
Hoy no me toca dormir en la plaza de armas de
Camaná con mi promoción, o ir a llevarnos unas sandias para el desayuno, mucho
menos comernos los tamales con los pollitos en la mañana. Pero desde estas palabras
los migrantes te saludamos Villa Hermosa de Camaná, feliz aniversario tierra
querida.

Luquiñas excelente palabras a tu pueblo que te vio nacer, forjar y direccionarte como profesional, que mejor agradecimiento que la lleves siempre presente con el pasar del tiempo.
ResponderEliminarFelicitaciones para tu pueblo de Camaná