Querida tierra de Camaná
Hace doce años nuestra relación es intermitente, conflictiva, amorosa, muchas emociones encontradas, pero sobre todo con mucho presente. Las novelas, investigaciones, leyendas y cuentos que adeudo son innumerables, porque no sería suficiente estar en mi cerro, mi querida Hábitat La Pampa, sentado en el sillón de paja al costado de la puerta del sin fin de anécdotas y los aprendizajes que me dejaste. Aquellas lecciones que no vinieron de grandilocuentes apellidos o grandes extensiones de terreno, ni mucho menos jactarme que pertenezco a una de las cinco familias fundadoras de la provincia, porque no tendría nada porque enorgullecerme. “Mi colegio agropecuario Faustino B. Franco no solo me enseño materias académicas, me enseñó a convivir horizontalmente, sin elevarme tanto del suelo ni tampoco por debajo de el” La migración viene de la Camaná que nadie quería ver hace veinte años, aquella Camaná chauvinista, racista, discriminadora y clasista que se va dejando en el olvido, s...